La natación es un deporte muy completo. Apto para todas las edades, está especialmente indicado para personas que sufren dolores de espalda o articulares. Su práctica también se recomienda para tratar deformaciones en la columna o como terapia de rehabilitación para lesiones físicas, pues mejora la coordinación, el equilibrio y la postura.

Nadar en el mar es especialmente positivo para los niños con discapacidad porque, en el medio acuático, los músculos, las articulaciones, los tendones y los ligamentos se ejercitan sin tensionarse. Esta libertad de movimientos les ayuda a desarrollar su sistema locomotor, evita deterioros de locomoción asociados a su discapacidad y disminuye el riesgo de lesiones.

Además de estas y otras ventajas desde el punto de vista físico, los especialistas aconsejan a los bebés y niños con discapacidad practicar natación para mejorar su desarrollo psíquico y afectivo, tal y como explicamos a continuación.

Beneficios de nadar para los niños con discapacidad:
Beneficios físicos
La natación contribuye a mejorar la capacidad respiratoria, regula la circulación, permite desarrollar la musculatura y facilita el desarrollo de posturas y movimientos armónicos y equilibrados.

Además, practicar ejercicio en el agua reduce la rigidez y la incomodidad muscular y articular: al nadar en el mar y debido al oleaje, los niños trabajan de manera más eficiente la resistencia y la fuerza en sus brazos y piernas.

 

 

 

 

 

Beneficios psíquicos
Nadar en el mar ayuda a los niños con discapacidad a conocer su cuerpo, a tener un mayor dominio del mismo y a formarse una imagen corporal propia.

La natación adaptada también resulta muy útil para que los niños aprendan a expresarse y a canalizar sus energías, lo que contribuye a mejorar su capacidad de comunicación, concentración y relajación. De hecho, los neurólogos aconsejan esta actividad a niños son parálisis cerebral, distonía o espasticidad por los efectos relajantes que produce en el organismo.

Beneficios emocionales
Nadar proporciona seguridad e independencia, y gracias a ella los niños son más conscientes de sus posibilidades y limitaciones.

Al mismo tiempo, nadar en el mar o en una piscina fomenta el espíritu de comunidad y favorece la socialización. Si los niños con discapacidad realizan esta actividad con amigos o familiares, pueden establecer vínculos de amistad y lazos emocionales que serán fundamentales para su salud mental y su desarrollo personal.


Las principales ventajas de nadar en el mar
Nadar en el mar tiene algunos beneficios que no ofrecen las piscinas o el agua dulce. Entre ellos destacamos:

En el mar la capacidad de flotar es más elevada. Gracias al efecto de la sal y de las olas, la sensación de flotabilidad aumenta en el mar, algo especialmente importante para que los niños con discapacidad realicen ejercicios en el medio acuático con mayor fluidez.
El agua del mar cura heridas y lesiones. El agua del mar contiene sales minerales como el magnesio, el zinc, el potasio o el yodo, además de otras vitaminas y microorganismos que liberan sustancias antibacterianas. Estos componentes relajan los vasos sanguíneos y ayudan a reducir inflamaciones, rojeces, asperezas e incluso algunas afecciones de la piel.
El mar proporciona un efecto “relajante”. Al igual que otros deportes, la natación es una actividad que nos ayuda a relajarnos. Si la practicamos en el mar, este efecto aumenta por diferentes motivos. Para empezar, nadar en el mar contribuye a disminuir la producción de adrenalina, lo que provoca un efecto “anti estrés”. Por otra parte, la brisa marina es rica en iones negativos, pequeñas partículas que favorecen la producción de serotonina, un neurotransmisor cerebral cuya liberación produce sensación de bienestar
Una actividad refrescante y positiva
A modo de resumen, los principales motivos que convierten la natación en una actividad positiva para los niños con discapacidad son:

Es una diversión refrescante para el verano.
Es una actividad segura (siempre que sea supervisada por un adulto).
Mejora el estado el tono físico y nos ayuda a mantenernos en forma.
Es un deporte de bajo impacto, poco estresante para ligamentos/articulaciones, y prácticamente libre de lesiones.
Tiene muchos beneficios psicológicos.
Para que nadar en el mar sea una actividad terapéutica o recreativa segura, es necesario que un fisioterapeuta nos asesore sobre cómo adaptar las diferentes técnicas o ejercicios de natación a cada discapacidad y a cada persona.

Por otra parte, y debido a la situación actual como consecuencia de la pandemia del COVID-19, para nadar en la playa este verano hay que seguir las recomendaciones de las autoridades respecto al uso de instalaciones y accesos y a las limitaciones de aforo, además del cumplimento de la distancia interpersonal y de algunas normas de higiene básicas.

También te recomendamos que, antes de planificar tus vacaciones o tus próximas escapadas a la playa, consultes nuestra guía completa de playas accesibles para tener todas las garantías de movilidad, disfrutar de la jornada y nadar en el mar con total seguridad.

 

FUENTE SUNRISE MEDICAL

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